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¿Qué es el tiempo para ti?

Antes de mirar como ha cambiado la percepción del tiempo en la nueva normalidad, quizás deberíamos plantearnos esa pregunta.

El tiempo, ese que ahora te falta y a veces te sobra. El tiempo que se escapa entre los dedos y que observas en las manecillas del reloj. Ese tiempo que pasa rápido, sin pretenderlo, sin quererlo. Ese tiempo que querrías, a día de hoy, se te fuera dado con libertad. Saboreas la vida a momentos, porque el resto, está supeditado a unas normas que tratas de cumplir.

El tiempo es relativo y depende de como lo vivas y de como lo disfrutes. En ocasiones, en estos tiempos de coronavirus y la nueva normalidad, sientes que lo pierdes, que desaprovechas la vida tal y como la habías conocido anteriormente. Antes del COVID-19 y el confinamiento, disfrutabas de un tiempo y de una vida conocida y pautada según tus rutinas y tus circunstancias. Creías que eso era vida y que el tiempo pasaba sí, pero en libertad, con elección de movimiento.

¿Cómo se ve afectada tu percepción del tiempo en la nueva normalidad?

la percepción del tiempo en la nueva normalidadA día de hoy, la vida no es como la conocías, en la nueva normalidad cambia la vida y eso afecta tu percepción del tiempo.

Poco a poco se va restableciendo, pero con muchos límites. Te dicen que puedes salir a la calle a ciertas horas, para pasear, para hacer deporte, para salir con los niños y para disfrutar de los rayos del sol y del cantar de los pájaros, que danzan la primavera, quizás como nunca, a sus anchas y sin miedos. ¿Qué contradicción, verdad? Mientras tú te sientes enjaulado, la naturaleza disfruta y vive como nunca este tiempo, que parece que ahora te están robando. Las reglas del confinamiento luego las reglas de la nueva normalidad te quitan tiempo, y con él parece que también te quiten vida, precisamente para que puedas vivir mejor.

El tiempo y la vida, parecen una pareja de baile que se entrelazan a la perfección y que no existen uno sin el otro. Ahora, ese tiempo y esa vida, tal y como la conocías parece que se pisan y no bailan tan al unísono.

Ahora, quizás valoras más el tiempo y la vida que tenías y que a veces lamentabas.

Ahora, quizás, en estas circunstancias, anhelas ir al trabajo, o te estás dando cuenta de que estás disfrutando de un tiempo hasta ahora soñado y te gusta.

Quizás, te des cuenta de que el tiempo y la vida sí bailan pero otro baile, con otro ritmo y en otro estilo, y todo y así siguen entrelazándose a la perfección, pero renovados de algún modo.

¿Por qué hablamos de la percepción del tiempo? Porque El tiempo, ese que vuela y no alcanzamos a parar ni por un instante, es siempre el mismo, y la vida sigue con el tiempo. El que has cambiado eres tú, que tal vez, los percibes diferentes.

El tiempo y la concienciación de la muerte

Y con el tiempo y la vida también hablamos de muerte, esa que ha estado y sigue estando más cerca que nunca.

En los tiempos del confinamiento y la nueva normalidad ya no hablas de la muerte como algo ajeno, porque seguro que en algún momento la has sentido cerca, aunque sea imaginada, sentida, escuchada o vivida.

La muerte es un estado, como la vida, pero seguramente, te da más miedo la muerte que la vida, a priori. Seguramente has mantenido las distancias y las normas impuestas, en parte, por ese miedo a la muerte, o quizás, por el miedo al sufrimiento, tuyo o de los tuyos.

Te propongo algo:

  • Vive todos los días intensamente. Inhala profundo y escucha tus latidos, eso es realmente la vida. Lo que hagas con esa vida es tu elección pero primero escúchala y siéntela en ti.
  • Muere todos los días intensamente. Exhala profundo y deja de respirar unos instantes. Eso es la muerte. Abandónate al presente y escucha ese silencio que te invade.
  • Vive de nuevo inhalando y muere de nuevo exhalando.

Dedica unos instantes al día para hacer este pequeño ejercicio.

El paisaje, los adornos, el exterior, es algo que se te presta, algo que está para que disfrutes y te entretengas en ese tiempo que conforma esa vida, pero si no vives en ti y en tu interior siempre sentirás que no vives y le seguirás temiendo a la muerte.

Recuerda que si le temes a la muerte, sea como sea que te plantees la muerte, también le estás temiendo a la vida.

Indaura Escolà
Psicóloga Sanitaria y Terapeuta Gestalt en SN Psicologia

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