El lenguaje no verbal de los niños: estar atentos.

¿Cómo combinamos el trabajo a casa con la atención a los niños?

La actual situación de confinamiento ha transformado nuestras vidas en un rompecabezas muchas veces difícil de encajar.
Se hace difícil porque por un lado tenemos los niños presentes las 24 horas, y de otra, el teletrabajo, puede acabar ocupando gran parte del día. Por lo tanto, la primera pieza a perfilar para facilitar su ensambladura sería poder llegar a acuerdos con nuestros jefes. Acuerdos para pactar qué momentos del día son los óptimos para poder atender la carga de trabajo, en función de nuestra situación familiar particular.
Por otro lado, también puede ser que no estemos trabajando, y que por lo tanto la angustia de nuestros hijos en este caso venga dada por un futuro laboral incierto. Haría falta en este caso poder explicar a nuestros hijos los motivos de nuestro malestar. Hacerlo sin caer en alarmismos, pudiendo dar respuesta a sus preguntas.
Nuestras/os hijas/os siempre están pendientes de nosotros, y ahora todavía más, y nuestro papel, no lo olvidamos, tiene que ser de facilitadores de bienestar hacia ellas/os. Por lo tanto, poder equilibrar trabajo y atención a la familia es primordial para evitar traspasar angustias.

¿Cómo nos ayuda el lenguaje no verbal de los niños a detectar el malestar?

En cualquier caso hay que estar atento a las señales que expresen el malestar de nuestros hijos, ellos muchas veces, y en función de la edad, no expresan su ansiedad verbalmente, es el cuerpo el que habla.

Una manera muy particular de comunicar este malestar es querer estar en contacto con nosotros, literalmente enganchados. Con este gesto pueden estar comunicando miedo a perder, miedo en la muerte. A que nos pase algo “terrible” a nosotros… y entonces, miedo hacia la situación en que quedarían ellos. Hay que estar pendientes de esas «frases» del lenguaje no verbal de los niños para atender sus miedos aun que no los expresen verbalmente.

Las quejas pueden aparecer también a través dificultados a la hora de dormir, despertándose, pesadillas.
Hay que afrontarlo desde la sinceridad, dando importancia al qué él o ella expresa (es decir, no despreciando el que dice) pero a la vez no alarmando, sentirnos capaces de crear un ambiente de confianza. Hay que explicar la situación real y transmitir que del mismo modo, hay una situación de peligro, y que también se toman medidas (confinamiento, higiene…).

Si detectan el malestar en el lenguaje no verbal de los niños y necesitan ayuda, desde SN Psicología seguimos a vuestra disposición para poder acompañaros en estos momentos, resolver dudas o lo que creáis necesario.

Rosa Morón

Pedagoga Terapéutica a SN Psicologia

 

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