La crisis del coronavirus tiene un alto impacto emocional 

¿Cómo llegamos a la crisis emocional por el corona virus?

Tal como lo mencionamos en la última entrada Cómo mantener la calma en una situación excepcional estamos viviendo una situación fuera de lo común, fuera de nuestras costumbres. Nos quedamos en casa, no por apetencia, sino por obligación. Una obligación impuesta desde fuera y también impuesta por y para nosotros. Para cuidarnos y cuidar de los que tenemos cerca.

Lo que parecía algo sencillo, quedarse en casa, tener tiempo para uno mismo, para parar, para aquietar mente y cuerpo, se está volviendo una locura para muchos. Más que en casa parece que estamos en una cárcel de la que no podemos salir.

Y esto nos lleva al primer factor desencadenante de la crisis emocional a cual nos somete la presencia del corona virus:

La ansiedad por confinamiento

El ser humano no suele acatar fácilmente las normas. En general, entramos en rebeldía en muchas ocasiones, pero ahora, cuando la salud, y quizás la vida nos va en ello, hacemos el esfuerzo de ceñirnos a las normas, aunque nos cueste. A pesar de aceptar la necesidad del confinamiento no desaparecen los efectos psicológicos que provoca un aislamiento forzado.

El miedo

Estamos bombardeados por noticias de todas partes. Noticias de verdad y fake news que nos tragamos como conejillos de indias, porque el miedo a desaparecer nos hace enloquecer y conectar con nuestras neuras y paranoias más dormidas.

Siempre se ha dicho que las crisis son transformaciones. Podríamos decir que sería la visión optimista de la crisis, para arrancar, para reinventar, para no quedarnos en las lamentaciones. También se ha dicho siempre que cuando el mal se comparte se vive menos mal. Eso, según mi parecer, sería conformismo, porque cada uno vive las circunstancias a su manera y en función de cómo han sido sus vivencias y la experiencia que haya tenido de ellas.

El aburrimiento

Estos días de confinamiento, me doy cuenta, a través de las redes, de lo difícil que está resultando quedarse en el no hacer.

Muchas personas se dedican a proponer retos, nominaciones, limpieza general, ordenar la casa, hacer el ejercicio que nunca hicieron, y sobre todo, muchas personas se aburren. Sienten que las paredes se les caen encima.

Me doy cuenta así, de lo difícil que está resultando, a modo general, mirar hacia dentro. Tenemos la necesidad de «seguir haciendo» para no conectar con el aburrimiento, para no conectar con esas neuras y paranoias de las que hablaba antes. Estamos ante una revisión personal muy importante. Ya no vamos a ser nunca los que fuimos ayer, pero tratamos de seguir como si nada.

Hay miedo e incertidumbre sobre lo que está sucediendo y sobre todo, de cuánto tiempo más vamos a seguir así. ¿Cuándo recuperaremos nuestra vida anterior? Seguramente nunca. Podremos recuperar nuestras rutinas pero ya no actuaremos de la misma manera. Seguramente le daremos más valor a un rayo de sol, a un abrazo, a una caricia, porque ahora nos damos cuenta de cuánto, en según qué momentos los necesitamos.

Ante esta situación, saquemos la parte positiva y la parte más constructiva. Hagamos de la crisis esa transformación. Hay muchos interrogantes que todavía no podemos resolver, al menos, sobre la situación vivida, pero quizás hay interrogantes y planteamientos personales que sí podemos resolver nosotros.

Aquí van unas propuestas para combatir la crisis emocional durante el confinamiento por el corona virus :

  1. Párate unos instantes todos los días a respirar de forma profunda. Escucha tus emociones y tus pensamientos. Conecta con ese equilibrio interno. Sino sabes cómo, trata de imaginar que tu parte derecha y tu parte izquierda del cuerpo pesan exactamente lo mismo y busca el punto medio. Imagina una línea central en tu cuerpo y visualízala de un color blanquecino brillante. A medida que vas respirando, el brillo se va intensificando. Ese es tu propio equilibrio, tu propio centro. No pienses en nada, solo visualiza y siente que te pasa. Imagina que  cuando más equilibrado te sientes más pesos se van liberando.
  2. No escuches ni leas todo lo que te llega del exterior. Trata de escuchar y leer lo justo y necesario para mantenerte informado, ni más ni menos.
  3. Trata de moverte cada día un poco para activar y fortalecer el sistema inmunológico y también para liberar endorfinas (hormonas de la felicidad). No trates de imitar lo que hace tu amigo o tu vecino. Haz lo que te apetezca. Baila, haz yoga, sentadillas, salta…lo que tú quieras que te haga sentir activ@. Lo mejor de todo es que tú eliges lo que te apetece y por suerte, las redes te ofrecen un sinfín de posibilidades.
  4. No te lamentes. La situación es la que es y por mucho que le des vueltas, tu no lo vas a solucionar, más allá de las indicaciones de quedarte en casa. Más contagios, más muertes, si, pero es algo que tú no puedes parar. Todo va a seguir su curso, tanto si te lamentas como si no. Así que genera pensamientos positivos y para ello, el punto anterior te va a ayudar, muévete.
  5. Socializa on-line. Si en algún momento te sientes sol@, llama a tus familiares o amigos y estate un rato con ellos. Haz aquello que harías un domingo, por ejemplo, pero de forma virtual.

Recuerda que no puedes salir, pero sí puedes entrar, pero en ti, en tu espacio, tu tiempo, tus elecciones. Disfruta de la familia, de los hijos y de tus momentos de soledad.

Esto también pasará.

Indaura Escolà

Psicóloga Sanitaria y Terapeuta Gestalt

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