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Los bucles mentales, esos que aparecen sin llamarlos, sin buscarlos, esos que nos llegan en forma de espiral, en forma de nudo, en forma de laberinto, en forma de repetición, pueden llevarnos a la ‘’locura’’, aunque ésta como tal, no esté registrada en ningún manual diagnóstico de forma tan general. 

Los bucles mentales, llegan de puntillas, sin hacer ruido, y necesitan de muy poco para crecer y para elaborarse. Llegan a ser de tal magnitud, en muchas ocasiones, que seguramente podríamos crear mejores películas que Spielberg. 

Se nos meten en la cabeza, y son tan listos y tan precisos que aprovechan cualquier asomo de agujero pequeñito para entrar. Necesitan ser pequeños para poder penetrarnos, y una vez dentro, se hacen más grandes, más expansivos. Lo que ocupaba un rinconcito minúsculo de nuestro cerebro, en esa parte recóndita y olvidada de él, se convierte en algo mucho más grande. Nos empiezan a invadir otros rincones que empiezan a afectar a nuestra conducta, nuestra concentración, nuestra actitud. Puede que hasta el semblante nos cambie, aunque nosotros tratemos de fingir, aunque tratemos de hacer ver que no pasa nada. Cuanto más queremos deshacernos de ellos, más se apoderan. Cuanta más atención les demos, más presentes se vuelven, y es cuando entramos en bucle. Un pensamiento minúsculo se coló, y sin saber cómo, es una gran historia increíble, aunque cierta para nosotros. 

Con los bucles mentales empiezan a aparecer los pensamientos irracionales. Creamos una realidad, que no es a ojos del resto de los seres mortales, pero sí es en nuestra propia carne. Empiezan las interpretaciones de absolutamente todo. Nos volvemos más irritables, más puntillosos, más susceptibles, más centrados en nosotros. Los bucles nos pueden transformar, en cierto modo, más paranoicos. Ver aquello que no 

existe, interpretar que el otro (como persona física) o alguna situación nos quieren perjudicar. Tratamos de apartar esos pensamientos, tratamos de salir del bucle, de algún modo, sin saber cómo. Al tratar de no ver, al tratar de evitar, al tratar de fingir… ¿qué creéis que pasa? Se hace más fuerte, más presente, más vivo. Todo aquello que no queremos ver, todo aquello que evitamos, todo aquello que no miramos de frente, se apodera de nosotros. 

¿Cómo deshacernos de ellos? 

Primero de todo es importante que vayas al inicio. ¿Qué pensamientos se colaron primero? Los bucles, los podríamos imaginar como una madeja de lana, de hilos, de cables apelotonados, liados… De lo que se trata es que podamos ir deshilando para crear otra forma, más despejada, menos agobiante, menos repetitiva y más realista. 

Por ejemplo, si creo que la respuesta que me ha dado mi pareja no es la correcta (para mí, porque esperaba otra diferente) y en función de su respuesta imagino que es porque no tiene interés y empiezo a imaginar que seguramente nunca tiene interés (generalizo), y en consecuencia, seguro que se está planteando dejar la relación…etc. Del primer pensamiento, ¿qué te hizo ir al siguiente nivel? ¿Qué evidencias reales existen para que tu mente haya elaborado ese nuevo pensamiento? ¿Crees que podría existir otro pensamiento diferente al que tu mente ha elaborado? Si podemos resolver estas preguntas ya se desatan muchos de los nudos creados. Podemos dar un poco más de claridad y realidad a ese bucle formado. 

El segundo paso sería ver cómo me hace sentir todo lo que estoy pensando. Del ejemplo anterior, si creo que mi pareja me va a dejar porque nunca tiene interés en mí. Quizás me sienta triste, me sienta angustiada, y por lo tanto, puede que esa realidad que yo me creo, me haga sentir vulnerable, o conecte con el miedo a la soledad, o crea que mi mundo se derrumba…

Entonces podemos hacernos algunas preguntas (para conocer cómo sería mi vida si esto fuera cierto) ¿Si esto fuera así, qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Hay más personas que hayan vivido lo mismo? ¿Podría seguir con mi vida, todo y la tristeza o la soledad que pueda sentir? Es importante que puedas conectar con tu fortaleza, con tu vida, porque solo tú eres el responsable de vivir tu vida de la mejor manera posible. 

Y por último, es importante que puedas ver, ante las otras opciones de pensamiento y alternativas varias a la realidad que estás imaginando, ¿para que te sirve pensar así? ¿A qué te lleva el bucle creado? 

A veces, como siempre digo, es más fácil decir e imaginar, que hacer y llevar a cabo. Lo importante, es que puedas pararte un instante y empezar a dar alternativas distintas a lo que haces siempre. Puede que tu pareja tuviera un mal día, un mal momento. Puede que en ese momento no tuviera interés en lo que le estabas diciendo (algo muy concreto) , y puede que siga pensando que eres la pareja perfecta, todo y la respuesta dada. Puedes decirle como te has sentido en ese momento, y que él pueda explicarte el por qué (sigo con el ejemplo tomado anteriormente, pero podríamos extrapolarlo a todas las situaciones posibles sobre todos los temas habidos y por haber). 

Es importante que puedas tomar el tiempo para poder desatar los nudos, los bucles, y tomar consciencia de que se están generando, porque si no lo haces, lo que imaginas lo vives como real, y esa realidad puede llevarte a consecuencias también reales, porque tú mismo las creaste, en base a ninguna evidencia de peso. 

Te animo a que lo pruebes y que observes los cambios. 

Indaura Escolà Fondevila 

Psicóloga sanitaria y terapeuta Gestalt en SNPsicología 

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