Si hay un malestar de origen psicológico que lleve a las personas a los servicios de urgencias convencionales (no psiquiátricas) ese es el “ataque de pánico”, también llamado “crisis de angustia”, “crisis de pánico” o “ataque de angustia”.
Los ataques de pánico producen una activación a nivel físico muy escandalosa que genera gran alarma y miedo en quien los padece, hasta el punto de llegar a temer por su vida. El miedo es tan grande que tras padecerlo es muy fácil que se genere “miedo a ese miedo”, es decir, el miedo a que vuelva a producirse una experiencia tan aterradora como la de sentir que puedes morir.

¿Cuáles son los síntomas?

Aunque hay hasta 30 activaciones fisiológicas diferentes ante la ansiedad – y los ataques de pánicos forman parte de los trastornos de ansiedad -, los elementos más alarmantes son la dificultad para respirar, la sensación de ahogo y falta de aire, la sensación de mareo, acompañados de otros síntomas menos alarmantes, pero sobretodo la taquicardia, el corazón desbocado. Todo ello genera un cóctel en el que quien lo sufre piensa que le va la vida.
Una vez en urgencias, normalmente la persona ya se siente algo mejor y tras una pruebas en las que le dicen que está bien, recibe un ansiolítico y los síntomas desaparecen.

A partir de ese momento, el miedo a que vuelva a suceder hará que se eviten situaciones. Esa evitación conduce a un aumento del miedo y a una consolidación de éste, generando que progresivamente se eviten más y más actividades hasta, en casos muy acusados, las personas lleguen a no salir de casa por miedo a tener un ataque.
Lo que se acostumbra a evitar son los lugares públicos, puesto que en ellos se verían expuestos a una situación bochornosa; los deportes, subir escaleras, el esfuerzo físico en general, puesto que la aceleración cardíaca les trae el recuerdo de aquel momento tan angustioso; ir solos, por si les diese un ataque y no tuviesen ayuda; ir a lugares nuevos o que no tengan un hospital, puesto que el hospital es un referente de seguridad que necesitan para tranquilizarse. En general necesitarán la compañía de personas de su confianza: pareja, padres, hijos, hermanos o amistades íntimas.

Tratamiento de los ataques de pánico

Puesto que los ataques de pánico no dejan de ser una fobia, lo dicho en el post sobre fobias vale, con algunos matices metodológicos, para este trastorno.

A modo de resumen serían la siguientes líneas técnicas:

Hipnosis clínica para actuar en el inconsciente.
La terapia cognitivo-conductal para aprender que no hay peligro y técnicas para superar el miedo.
La meditación, el mindfulness, para conseguir dominar el control sobre la mente y la respiración.
Las constelaciones familiares para actuar sobre el inconsciente transmitido a nivel transgeneracional.
Terapia sistémica-familiar tratando el efecto de la relación con familiares y amigos íntimos.

Si crees que tienes ataques de pánico, estaremos encantados en poder explicarte en más detalle cómo podemos ayudarte. En la página de inicio puedes ver el equipo de profesionales y la forma de contactar: ¡te esperamos!